El pasado 22 de mayo nos volvieron a encerrar. Volvió el confinamiento de tipo dictatorial. Y, en resumidas cuentas, para el gobierno la culpa fue del ciudadano. Parece que se olvidaron de que tuvieron un año para mejorar el sistema de salud. Lo que asombra es que ningún gobierno, ya sea nacional o provincial, entiende que hacer lo mismo no va a traer diferentes resultados. Va a seguir cayendo la economía y van a aumentar los índices de desocupación y de pobreza.
Medido por ingreso, el 44% de la población está bajo la línea de pobreza. Pero, además, la pobreza multidimensional alcanzo al 36,7% de la población en el 2020 y la pobreza estructural afectó al 12,4% a nivel de población. Esos son algunos de los datos emergentes del problema de base: Mendoza no genera riqueza, trabajo, ni nuevas oportunidades. Si la economía cayó casi 10 puntos, si la inversión privada y el empleo no crecen desde hace una década, no se puede esperar otro resultado.
Y aun con los datos alarmantes del párrafo anterior, el tibio gobernador Rodolfo "Suave" adhiere a las medidas de cercenamiento de las libertades individuales impuestas mediante DNU por la persona del gobierno Alberto Fernández de Kirchner, siendo fácil para ellos tomar este tipo de decisiones, ya que tienen su sueldo depositado religiosamente cada mes. En pocas palabras: el país es un barco que se hunde, y la corporación política lo único que hace es sacarle partes a ese barco y armar su propio bote.
¿A quién seguimos? ¿Quién está detrás de nosotros? Hoy realmente no importa si nos gobierna la UCR o el PJ, porque son exactamente iguales, y lo peor de todo es que a ambos les gustaría ponernos cadenas. ¿Y la grieta? Solo fue inventada por aquellos que nos quieren de rodillas. Nos quieren hacer creer que ellos son la solución, pero en realidad quienes deberían representarnos solo atienden sus kioscos en Buenos Aires.
Que la paciencia llegue a su fin. Mendoza puede volver a ser la provincia pujante que fue solo si dejamos de elegir a los mismos que están de uno u otro lado del negocio de la grieta, un negocio que solo sirve de show en TV, pero detrás de cámara llenan sus bolsos con nuestro dinero.
Es momento de liberarnos de esa camisa de fuerza y ponernos en primer lugar como provincia. Tanto Mendoza como el resto de los argentinos, deben despertar de esa larga siesta y hacer que la Patria demande, porque están pisoteando nuestros derechos. ¡No podemos tolerar más atropellos!
La desilusión nos debe unir para dar batalla a las pandemias más perdurables del país: la demagogia, el clientelismo y la corrupción.

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