El arte de la victimización en política no es nuevo, pero Hebe Casado ha decidido llevarlo al siguiente nivel. Esta semana, la vicegobernadora de Mendoza denunció ni más ni menos que una conspiración transversal en su contra. Libertarios, demócratas, peronistas y kirchneristas —todos juntos, todos revueltos, todos maquinando— habrían unido fuerzas para sacarla de la escena política. Un Frankenstein ideológico que, por supuesto, sólo existe en su cabeza.
El motivo de semejante sospecha es, en apariencia, un video: se vio a personas siendo acarreadas a un acto en Guaymallén con promesas de bolsones de comida. En lugar de explicar qué hacía su espacio político en ese operativo clientelar —la antítesis del ideario liberal que tanto proclaman—, Casado se escudó en una teoría de complot tan burda como conveniente: “fueron plantados”, dijo. Como si eso borrara la escena.
Lo preocupante no es solo la negación, sino la construcción de una narrativa delirante, donde la crítica legítima se convierte automáticamente en ataque coordinado, donde los hechos son interpretables según la conveniencia del momento, y donde cualquier señal de descontento interno se traduce en traición. Casado no discute, acusa. No dialoga, desconfía. No se responsabiliza, se victimiza.
La vicegobernadora también arremetió contra Facundo Correa Llano, PRESIDENTE de La Libertad Avanza en Mendoza, por negarle el acceso al partido. Según ella, hay una clara intención de excluirla del armado libertario. Pero ¿qué esperaba? ¿Que la recibirían con alfombra roja y un mate listo?
Casado juega al mileísmo sin Milei. Habla como él, se pelea como él, y repite sus frases de TikTok, pero ignora un detalle: no tiene ni su arrastre, ni su estructura, ni su capital simbólico. Quiere apropiarse de un movimiento que la mira de reojo. Y cuando no la dejan entrar al club, grita que hay complot.
¿Y mientras tanto? Mendoza sigue funcionando en piloto automático. El Ejecutivo y la Legislatura bostezan y la vicegobernadora transforma cada conflicto en un episodio personal. Todo gira en torno a ella: la política, los enemigos, el futuro. No hay provincia, hay ego.
Si Hebe Casado quiere ser protagonista del espacio libertario, deberá construirlo desde abajo, con algo más que escándalos y quejas. Porque victimizarse cada vez que las cosas no salen como se quiere es una estrategia pobre. Porque acusar de “conspiración” a todo aquel que no aplaude, no es liderazgo: es paranoia.
Y recuerde Vicegobernadora, el Presidente también le likeaba los post en X a Diana Mondino, y así le fue...
Por @UnFlacoDeBarba

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